Respiración 4-7-8 para dormir: guía práctica y qué hacer si te marea

Hay noches en las que la cama se siente como una sala de espera. El cuerpo está cansado, pero la mente sigue con la luz prendida. En esos momentos, la respiración 4-7-8 puede ser como bajar el volumen desde dentro, sin pastillas, sin pantallas, sin complicarte.

Publicado el: 17/2/2026
Autor: Andy Nadal

Hay noches en las que la cama se siente como una sala de espera. El cuerpo está cansado, pero la mente sigue con la luz prendida. En esos momentos, la respiración 4-7-8 puede ser como bajar el volumen desde dentro, sin pastillas, sin pantallas, sin complicarte.

Esta técnica de respiración es simple: contar con intención y darle al sistema nervioso una señal clara de “ya no hay peligro”. Bien hecha, favorece la relajación, ayuda a soltar estrés y puede facilitar conciliar el sueño. Mal hecha, o hecha con demasiada fuerza, puede marear y asustarte justo cuando buscabas lo contrario.

Aquí tienes una guía clara para hacerla bien, ajustarla a tu cuerpo y saber qué hacer si aparece el mareo.

Qué es la respiración 4-7-8 y por qué ayuda a dormir

La respiración 4-7-8, desarrollada por Andrew Weil en el campo de la medicina integrativa, es un patrón guiado por conteo: inhalas 4 segundos, sostienes 7 y exhalas 8. Lo importante no es “ganarle” al reloj, sino crear un ritmo estable donde la exhalación sea más larga que la inhalación. Esa exhalación lenta suele acompañarse de señales físicas de relajación, como un ritmo cardíaco más suave, menos tensión en el pecho y una presión arterial que se estabiliza.

Cuando estás en modo alerta, el cuerpo actúa como si estuviera con el pie en el acelerador. La respiración corta y rápida es parte de esa respuesta. En cambio, al alargar la salida del aire, activas el sistema nervioso parasimpático para frenar. No es magia, es entrenamiento del cuerpo para volver a un estado de seguridad. Para muchas personas con ansiedad, ese cambio es tangible en pocos minutos.

También tiene un efecto psicológico sencillo: contar te da un punto de apoyo. Es como sostener una barandilla cuando subes una escalera a oscuras. Ese ancla reduce el ruido mental y ayuda a calmar la mente en una sola tarea, respirar.

Aunque se ha popularizado en bienestar, conviene recordar que no sustituye tratamiento médico. Si tu insomnio es persistente o tu ansiedad se siente inmanejable, pedir ayuda profesional sigue siendo una buena decisión. Si quieres más contexto sobre el método y su uso para conciliar el sueño, puedes leer esta explicación del patrón técnica de respiración 4-7-8 para dormir.

Cómo hacerla bien la respiración 4-7-8 (sin forzar el cuerpo)

La diferencia entre “me ayudó” y “me mareó” suele estar en dos detalles: suavidad y postura. La 4-7-8, basada en la respiración diafragmática, no es una prueba de capacidad pulmonar. Es un ejercicio de regulación.

Antes de empezar, acomódate. Si estás en la cama, recuéstate con el cuello cómodo. Si te da algo de inseguridad, siéntate con la espalda apoyada. Afloja la mandíbula y baja los hombros.

Pasos sencillos para hacerlo bien:

  1. Punta de la lengua: apoya la punta de la lengua justo detrás de los dientes superiores (en el paladar).
  2. Exhala primero: saca el aire por la boca de forma lenta, como si empañaras un vidrio, sin forzar.
  3. Inhala 4: inhalar por la nariz durante 4 segundos, suave, sin inflar el pecho como globo.
  4. Retén 7: retener el aire durante 7 segundos, sin apretar la garganta ni tensar el abdomen.
  5. Exhala 8: exhalar por la boca durante 8 segundos, largo y parejo con un ruido silbante, como una vela que no quieres apagar de golpe.
  6. Repite 4 ciclos de respiración: para empezar, con 4 repeticiones es suficiente.

Si te cuesta el conteo, acórtalo al principio (por ejemplo 3-5-6) y ve subiendo con los días. Lo que buscas es un ritmo que te deje más en bienestar, no una cifra exacta.

Un truco útil: practica una vez en el día, cuando no estás en modo insomnio. Así, por la noche tu cuerpo ya “reconoce” el camino.

Si te gusta tener guía y compañía, una app puede ayudar a no quedarte solo con tus pensamientos. Pausa nació después de ataques de pánico y se enfocó en lo más directo: ejercicios simples de respiración para reducir ansiedad, sin pedirte meditar una hora. Puedes probarla aquí: descargar Pausa en español. A veces lo que más ayuda es eso: respirar, pausar, seguir, con menos pantalla y más mindfulness práctico (sí, incluso si no te consideras “una persona de meditación”; al final, todos podemos respirar).

Si te marea la 4-7-8: causas típicas y ajustes que sí funcionan

Sentir mareos no significa que “lo hiciste mal como persona”. Significa que tu cuerpo recibió un cambio de gases y ritmo al que no está acostumbrado. La causa más común es respirar demasiado profundo o demasiado rápido al inicio, lo que baja el CO₂ en sangre más de lo ideal. Ese desequilibrio puede provocar mareos, sensación de cabeza ligera, hormigueo o un “me falta algo” que se parece mucho a la ansiedad.

También influye el momento: si vienes con ansiedad alta, tu cuerpo puede activar la respuesta de lucha o huida e interpretar cualquier sensación nueva como amenaza. Es como si el sistema de alarma estuviera muy sensible. Por eso conviene ajustar, no abandonar.

Ajustes para esta técnica de respiración que suelen funcionar desde la primera noche:

  • Haz respiraciones más pequeñas: menos volumen, más suavidad. No llenes “al 100%”.
  • Reduce la retención: prueba 4-4-8 o 4-5-8 por unos días.
  • Exhala por la nariz si la exhalación por la boca te altera (aunque no sea la versión clásica).
  • Menos ciclos: empieza con 2 repeticiones y descansa 30 a 60 segundos.
  • Cambia de postura: si te marea acostado, hazlo sentado y luego te recuestas.

Si los mareos aparecen, para. Vuelve a una respiración normal, lenta, por la nariz. Mira un punto fijo y nota el apoyo del cuerpo en la cama o la silla. En 1 o 2 minutos suele pasar.

Si quieres una alternativa rápida cuando estás muy activado, el “suspiro fisiológico” (dos inhalaciones seguidas y una exhalación larga) se ha vuelto popular por su efecto calmante. Esta nota explica la idea y cuándo usarla: suspiro fisiológico para bajar la ansiedad.

Señal de alerta: si el mareo es intenso, si hay dolor en el pecho, desmayo, falta de aire marcada, o si tienes una condición médica que afecta respiración o corazón, mejor consulta con un profesional antes de seguir. El bienestar también es saber cuándo pedir apoyo.

Conclusión

La respiración 4-7-8, inspirada en el yoga y la técnica de pranayama, puede ser una herramienta sencilla para conciliar el sueño, reducir el estrés y calmar la mente. Sus principales beneficios incluyen bajar el volumen del stress y volver a un estado de calm. La clave está en la suavidad, en no forzar y en adaptar el ritmo a tu cuerpo, sobre todo si aparece mareo. Si hoy tu mente no se apaga, no lo pelees a golpes; breathe como si le hablaras a tu sistema nervioso en voz baja. Y si lo que buscas es relajación profunda, empieza por algo real y pequeño: una exhalación larga, luego otra.

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